LOS RECURSOS HIDRICOS: EL AGUA

I.     ANTECEDENTES.- Se dice que para los Incas, todas las naciones se crearon en el Lago Titicaca donde recibieron del dios Viracocha, los símbolos principales de su grupo étnico: su lengua, su modo de llevar el cabello y los diseños propios de su ropa. Luego fueron enviados a través de los ríos subterráneos, los cuales se conceptualizaban como las venas de la Madre Tierra (Mama Pacha). Emergieron en puntos señalados en la superficie que eran manantiales, lagos, ríos, cuevas, cerros y árboles. Ello sirvió para establecer los derechos a las tierras y aguas de los Andes. El punto donde emergió una nación era el lugar donde tenían derecho a sus tierras y aguas[1].

Los primeros sistemas de riego fueron construidos por la cultura Chavín (1000 AC a 100 DC), en los valles de Lambayeque, La Libertad y Ancash. Los Chavín organizados en poblados pequeños cultivaron maíz, tomate, maní, ají y algodón, utilizando canales para regar áreas de mayor extensión ubicadas lejos de los cauces de los ríos para protegerlas de las inundaciones.

La mayor producción y riqueza de las áreas regadas permitió a los Chimú diversificar sus actividades hacia la construcción de casas y poblados, pesca, comercio, cerámica y telares. La cultura Mochica reemplazó a la Chavín en los valles de Lambayeque y La Libertad a partir de los años 100 a 900 DC. Inició la construcción de grandes canales para regar áreas extensas y edificar pueblos estratégicamente ubicados para asegurar los trabajadores necesarios para cultivar las tierras regadas.

Los grandes canales los continuaron y perfeccionaron la cultura Chimú entre los años 1000 a 1400 DC. Algunos entre canales como el Taymi y Racarumi en el valle en Lambayeque se prolongaron para regar tierras eriazas adyacentes a los valles y para abastecer de agua a ciudades mayores. El canal de La Cumbre abastecía a la ciudad de Chan Chan (100,000 habitantes) con agua del río Chicama.

El estado incaico, al lograr expandirse del valle del Cuzco para formar el imperio con el territorio más extenso de todo el nuevo mundo, organizó el territorio para cobrar tributo en la forma de trabajo. Cada pueblo era más o menos autosuficiente. Eran agricultores que en su mayoría dependían del agua de regadío para su cultivo más importante: el maíz, que también fue el cultivo más importante para el Estado. El estado incaico tenía el poder de redistribuir tierras y aguas según sus designios políticos. Favorecía a los aliados más fiables con tierras y aguas y despojaba a los desconfiados de sus tierras y recursos hidráulicos.

Se atribuye al inca Pachacuti la última reorganización antes de la conquista española, quien despobló el valle del Cuzco y redistribuyó las tierras a grupos de incas y pueblos muy aliados. Esa reorganización se efectúo según un orden jerárquico que se formalizó en el sistema de “ceques” (líneas imaginarias), que ordenaron 329 sitios sagrados en el valle, de los cuales más de 100 eran manantiales o asociados con fuentes de agua.

La distribución de fuentes de agua fue el modo principal de controlar los recursos hídricos, para lo cual también se crearon oficiales encargados de resolver pleitos entre grupos y tomeros que vigilaban la repartición del agua. No existía una burocracia hidráulica masiva, manejando los grupos sus acequias con bastante autonomía local.

Rostworrowski[2] rescata la labor desarrollada por los hombres andinos al sostener que en las fragosas quebradas construyeron andenes irrigados por todo un sistema de canales acuíferos, que no sólo impedían la erosión de los suelos sino que aumentaban y mejoraban las áreas cultivables, existiendo aún miles de andenes no utilizados, mudos testigos de todo el esfuerzo del hombre andino por aumentar las tierras laborales.

En cuanto a la costa, explica que existieron diversos sistemas hidráulicos que permitían cultivar los deltas de los valles y parte de los desiertos adyacentes. Para  conseguir esos adelantos técnicos los indígenas hicieron gala de profundos conocimientos hidráulicos, obtenidos gracias a la observación y a la aplicación de soluciones a los problemas que se les presentaron. Un régimen utilizado fue la “hoyas” y su tradicional agricultura que aumentaba las áreas agrícolas en zonas del desierto empleando el agua que afloraba de la capa del subsuelo.

En 1569, fue asignado al Perú el virrey Francisco de Toledo quien, para poner orden a las desenfrenadas codicias de sus congéneres, en 1577 promulgó las llamadas Ordenanzas de Agua de Lima[3], conocidas también como Ordenanzas de Toledo. Esas normas otorgaban las aguas “a cada cual según sus necesidades” mediante un estricto control de medición, pero al no conocerse una manera uniforme de racionalizar el riego, continúo el control del agua en mano de los españoles. Producto del crecimiento acelerado de las haciendas, en desmedro de las tierras reservadas a los indígenas, las autoridades coloniales tuvieron que adoptar otras medidas como el dar mayor cantidad de agua a los canales de riego, antes que a los ríos, porque los indígenas se agrupaban en torno de los canales.

Como los problemas persistían, se decretó el riego por turnos en los canales: En el día regaban los españoles y en las noches los indígenas. Este procedimiento inicialmente dio resultado, sin embargo a mediados del siglo XVII, gran parte de las aguas reservadas a los indígenas fueron transferidas a los españoles mediante mecanismos como la venta de las tierras, en donde se incluía “los derechos de agua”, lo cual generó mayores problemas.

En 1699, el Deán de la Catedral de Trujillo y Juez Superintendente de Aguas don Antonio Saavedra y Leiva, llevo a cabo el repartimiento de las aguas pertenecientes a los valles de Chicama, Santa Catalina y Virú, por especial comisión del Real Gobierno, teniendo a la vista y reconociendo los títulos presentados por los interesados.  En 1793, para los valles de Lima, se aplicó el Reglamento preparado por el juez de Aguas de Lima, don Ambrosio Cerdán y Pontero. Tal fue el valor e importancia de estos reglamentos que rigieron durante parte de nuestra vida republicana.

El riego por turnos se continúo practicando hasta inicios del siglo XX. Acorde con los nuevos tiempos, en 1899 el gobierno encargó a una Comisión la elaboración de un Proyecto de Código de Aguas. En 1901, en el Ministerio de Fomento, se creó el Cuerpo de Ingenieros de Minas y Aguas que impulsó el estudio de los recursos hídricos. En febrero de 1902, se promulgó el Código de Aguas, que estuvo vigente hasta julio de 1969 y que, según los entendidos, se dijo que estuvo influenciado por el Código de Aguas español.

En 1969, el Gobierno Militar[4] de la época, por Decreto Ley Nº 17752 aprobó Ley General del Agua, cuya finalidad era establecer el uso justificado y racional del agua. En ese sentido, el primer artículo estipulaba que: “Las aguas, sin excepción alguna son de propiedad del Estado, y su dominio es inalienable e imprescriptible. No hay propiedad privada de las aguas ni derechos adquiridos sobre ellas. El uso justificado y racional del agua, sólo puede ser otorgado en armonía con el interés social y el desarrollo del país”.

La citada Ley no sólo destacó por otorgar la titularidad del recurso hídrico al Estado, sino que incorporó otros elementos, tales como el reconocer la existencia de una escala de prioridades en el uso de las aguas, la atención a la calidad de las mismas, el manejo equilibrado del recurso, entre otros aspectos. También se debe mencionar el carácter de ley general de este decreto, pues reunió en un solo cuerpo legal el tratamiento de las aguas superficiales, subterráneas y atmosféricas, a diferencia del Código de Aguas que sólo se ocupó de las aguas superficiales y subterráneas.

La Ley fue reglamentada por partes, situación que antes que complementarlo, complicó su aplicación por cuanto cada nuevo reglamento modificaba parcialmente lo regulado en los anteriores reglamentos.

II.    LOS RECURSOS HIDRICOS.- El Ministerio de Agricultura, por Resolución Ministerial N° 0082-2004-AG de fecha 28-02-2004, constituyó la Comisión Técnica Multisectorial[5] que se encargó de proponer la “Estrategia Nacional para la Gestión de los Recursos Hídricos – ENGRH”. Dentro de los Aspectos Generales que contiene la Estrategia Nacional, se hace referencia a las proyecciones estadísticas que indican que al 2025 la población nacional alcanzará los 35,7 millones de habitantes y se prevé que 26,8 millones estarán asentadas en el ámbito urbano trayendo más presión sobre la demanda de los recursos hídricos aprovechables[6].

En cuanto a los Recursos Hídricos, se indica que el Perú cuenta con importantes recursos hídricos, distribuidos en 106 cuencas hidrográficas y que posee alrededor de 12,200 lagunas en la sierra, más de 1,007 ríos que tienen una disponibilidad media de 2´046,000 MMC concentrado principalmente en la vertiente amazónica. La variada orografía del territorio peruano caracterizada por la Cordillera de los Andes da origen a la conformación de ríos y cuencas hidrográficas con características distintas, destacándose tres grandes vertientes denominadas: Pacífico con 53 cuencas hidrográficas; Atlántico con 44 cuencas hidrográficas y Lago Titicaca con 09 cuencas hidrográficas.

La vertiente del Pacífico caracterizada por su aridez, dispone solo del 1,8 % de los recursos de agua del país con un índice de 2 027 m3/hab-año, pero en ella se concentra el 70,0 % de la población que produce el 80,4 % del PBI del país. En contraste la vertiente del Atlántico cuenta con el 97,7 % de los recursos de agua, tiene una densidad de población muy baja (26%), y produce el 17,7 % del PBI del país. La vertiente del Lago Titicaca (0,5%) es muy pequeña, habitada por una de las poblaciones más pobres del país, que emigra en muchos casos a la Costa.

Respecto al Aprovechamiento Sectorial, se señala que el consumo nacional de agua está constituido por el aprovechamiento consuntivo que alcanza los 20 072 MMC/año y; como aprovechamiento no consuntivo o energético 11139 MMC/año. Los aprovechamientos consuntivos más importantes a nivel nacional corresponden al sector agrícola con el 80%, poblacional e industrial con el 18% y el sector minero con el 2% restante.

El área de riego en el país, está representado por un área potencial de 6 411 000 ha, siendo el área actual bajo riego de 1 729 000 ha (Censo 1994) dispuestos en 690 000 unidades agropecuarias. En la Costa se tiene una área bajo riego de 1 080 000 ha de las cuales solo se utilizan alrededor de 836 000 ha; la Sierra posee el 18% del área y la Selva cuenta con el 5 % restante. Las eficiencias promedio de riego varían entre 35 a 40%.

Los servicios de agua potable y desagüe en el ámbito urbano son proporcionados por 45 EPS reconocidas por SUNASS y cubren 114 de las 194 provincias que tiene el país, destacándose entre ellas a SEDAPAL que provee el servicio en Lima Metropolitana donde el 87,3% de la población urbana tiene acceso al servicio de agua potable y el 69,4% al servicio de desagüe. La cobertura de los servicios de agua potable a nivel nacional es del 74% y en alcantarillado de 52%.
 Para la actividad minera el agua sigue siendo un recurso que se usa en el orden de los 206,7 MMC anuales, de los cuales el 73% son usados en la vertiente del Pacífico, el 26% en la vertiente del Atlántico y solo el 1% en la vertiente del Titicaca. El procesamiento de los minerales genera efluentes minero-metalúrgicos altamente contaminantes, que vienen alterando gradualmente la calidad de las aguas[7].

En el sector industrial, la disponibilidad de agua es un factor cada vez más preponderante, llegando a ser decisivo para aquellas actividades que consumen grandes volúmenes de este recurso. En 1988, la disponibilidad hídrica de la vertiente del Pacífico abastecía al 92% de la industria nacional con 1103 MMC anuales; la vertiente del Atlántico al 7% con 49 MMC y la vertiente del Titicaca al 1% con 3 MMC. Las principales industrias que generan mayor volumen de efluentes industriales son las siguientes: curtiembres, textil, bebidas (incluye cerveza), alimentos, papel y refinerías de petróleo.

La actividad pesquera continental, así como la acuicultura son actividades que se realizan también en aguas de ríos y lagunas, principalmente en zonas de sierra y selva. La crianza de truchas en los ríos de la sierra y la pesca de especies como el paiche, gamitana, sábalo, paco y otras en la selva, requieren de fuentes de agua limpia, y constituyen potenciales actividades económicas para ambas regiones.

En el año 2003, la generación de energía eléctrica a nivel nacional, se realizó a través de 423 centrales eléctricas, de las cuales 161 son centrales hidroeléctricas (81% operan para el mercado eléctrico y 19% para aprovechamiento propio) y 262 son centrales termoeléctricas (55% para el mercado eléctrico y 45% para aprovechamiento propio). La energía eléctrica de origen hidráulico producida alcanzó 18 534 GW.h que representó el 81% del total de la energía eléctrica producida en el país.

 Como Aspectos relevantes de la Problemática de los Recursos Hídricos, la Comisión precisa que en los últimos treinta años, como consecuencia del incremento de la demanda de agua para cubrir las necesidades de consumo de la población y de las actividades productivas, se han producido efectos negativos que entorpecen el desarrollo sostenible de la nación, por el predominio de aspectos relevantes que definen la problemática de la gestión de los recursos hídricos, los que se sintetizan en:

i)         Un marco legal e institucional debilitado que genera informalidad y desorden;

ii)        Ineficaces e insostenibles inversiones en infraestructura hidráulica que han derivado en el derroche del recurso hídrico;

iii)       Información insuficiente, fragmentada y poco confiable que contribuye con la incertidumbre y el desacierto en la toma de decisiones;

iv)       Una gestión de la demanda sectorial con baja eficiencia en el aprovechamiento del agua, generando desperdicios de un recurso escaso;

v)        Inadecuado manejo de las disponibilidades de agua que contribuyen en la generación de conflictos;

vi)       Deficiente conservación y protección de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas, afectando la salud, la biodiversidad y las actividades productivas;

vii)      Alto riesgo a los desastres naturales que pone en peligro la vida humana, los ecosistemas y la infraestructura productiva y;

viii)     Limitada cultura del agua y poca capacidad para su gestión, que incentiva el desperdicio y la degradación de su calidad, comprometiendo la sustentabilidad del recurso para las generaciones futuras.

Para afrontar la problemática, la Comisión Técnica Multisectorial ha sugerido la Implementación de Acciones, definiendo un conjunto de acciones estratégicas  cuya implementación les permitirá lograr los objetivos establecidos que conducirán alcanzar la visión compartida en la gestión del agua. Para ello, definen tres fases:

i)       Primera Fase (2005/2006), para desarrollar un proceso de sensibilización en los distintos niveles del sector público y privado en apoyo a la reforma del marco legal e institucional, así como, la preparación del Proyecto de Gestión de los Recursos Hídricos para la implementación de las acciones de la ENGRH;

ii)      Segunda Fase (2007/2011), se inicia con la adecuación de la nueva Ley de Aguas y la implementación de acciones en las cinco cuencas piloto correspondientes a Chira-Piura, Chancay-Lambayeque, Santa, Rímac y Chili, en la cuenca Amazónica, y;

iii)     Tercera Fase (2012/2016), Las lecciones aprendidas en las cuencas piloto desarrolladas en la segunda fase, servirán de base para concatenar las acciones en el resto del país y en el 2015 se espera alcanzar la visión compartida establecida como fin supremo de la Estrategia Nacional para la Gestión de los Recursos Hídricos Continentales del Perú.

III.   EL AGUA.- El agua es el más importante de los recursos naturales que, a diferencia de muchos otros, resulta imprescindible para el desarrollo de la vida. Aire y agua son los elementos naturales más indispensables para el hombre. El aire se obtiene sin esfuerzo, en todas partes y sin restricciones. En cambio el agua, solo existe en ciertos sitios y en cantidad variable de unos momentos a otros.

Los científicos sostienen que hace unos 4,000 o 3,500 millones de años, en el Precambio temprano, cuando la temperatura de la tierra descendió por debajo de los 100º C, el agua comenzó a precipitarse en forma de lluvias torrenciales y simultáneamente surgió de las profundidades de las fuentes termales y de los volcanes para crear los océanos primitivos y preparar las condiciones necesarias para crear la vida a través de dos hechos cruciales: La construcción de la atmósfera, a partir de la combinación de vapor de agua, dióxido de carbono y oxígeno; y la síntesis de las primitivas moléculas atmosféricas, que condujeron a la formación de las grandes moléculas orgánicas capaces de replicarse.

Hubo de transcurrir miles de millones de años para que el vapor de agua, el dióxido de carbono y el oxígeno crearan “el efecto invernadero” que aisló y protegió a la superficie terrestre de las radiaciones ultravioletas del sol y volvió a los climas más tibios y cálidos, creando las condiciones climáticas favorables para la emergencia de la vida. Con el transcurrir del tiempo geológico, la atmósfera y el océano se combinaron para hacer de la Tierra un planeta azul, lleno de agua.

Hace unos 80 millones de años, el nivel del mar alcanzó más de 500 m sobre su nivel actual, lo que redujo notablemente la superficie continental. Pero al final del Cretácico, hace menos de 100 mil años, alrededor del 85% de la superficie terrestre estaba ya ocupada por grandes masas de agua. Hoy, esta oceanidad sigue siendo su característica fisiográfica dominante. El 70% de su superficie está ocupada por masas de agua y los continentes no han dejado de ser grandes islas emergidas de este medio acuático.

El ciclo hidrológico.- Toledo[8] explica que el ciclo es análogo a la corriente sanguínea de la biosfera, por lo que se puede decir que los ríos y sus redes de drenaje constituyen el corazón y las venas del sistema circulatorio de los continentes. El ciclo del agua regula procesos biofísicos críticos y funciones ambientales vitales de los ecosistemas. A través de sus funciones físicas, químicas y biológicas, el agua controla procesos y patrones de los paisajes terrestres.

El agua, en razón de su calor específico y de su elevado calor latente, es un regulador de la energía acumulada por el sistema terrestre que almacena los excedentes y reduce los déficits. El agua que se desplaza en el ciclo hidrológico transporta grandes cantidades de energía, lo que tiende a uniformar espacialmente la temperatura del planeta. Las corrientes oceánicas transportan la energía almacenada en sus grandes masas de aguas cálidas, desde los trópicos hasta las regiones polares. Las corrientes atmosféricas experimentan desplazamientos horizontales y verticales que contribuyen a distribuir la humedad en la atmósfera. Durante el día, las superficies continentales se calientan, provocando un desplazamiento del aire más frío del mar hacia los continentes, aire que lleva la brisa marina. En la noche el proceso se invierte, acarreando humedad terrestre al mar. Este mismo proceso sucede a mayor escala con la humedad de las masas continentales: se mueve hacia el mar en la estación fría y en sentido inverso en la estación caliente.

Esto hace del ciclo hidrológico el motor primario de la vida en la Tierra, un constituyente indispensable para todos los seres vivos, los que no podrían existir en su ausencia ni siquiera por un periodo limitado. Los diferentes almacenes (océano, lagos, ríos, aguas subterráneas, casquetes polares y atmósfera) contienen aproximadamente 1,386 millones de km3 de agua. Pero el 97.5% (1,351 millones de km3) corresponde a las aguas saladas acumuladas en los océanos y solamente el 2.5% es de agua dulce (34,650 millones de km3).

El 68.7% del agua dulce, se encuentra en forma de hielo en la Antártida, el Ártico y en las montañas nevadas del mundo (23,800 millones de km3). El 29.9% restante se halla en los mantos acuíferos en forma de aguas subterráneas (10,360 millones km3). Solamente el 0.26% del monto total (unos 490 km3), se encuentra en cuerpos de agua como lagos, presas de almacenamientos y ríos.

En el ciclo hidrológico, cada año se evaporan de la Tierra y fluyen hacia la atmósfera unos 577,000 km3 de agua, 502,800 km3 provienen de los océanos y 74, 200 km3 de la evapotranspiración de los biomas continentales. La misma cantidad de agua se precipita como lluvia: sobre los océanos, unos 458 mil km3 y otros 119 mil km3 sobre las superficies continentales. La diferencia entre los volúmenes que se precipitan y los que se evapotranspiran de la superficie continental (119,000 km3 – 74,200 km3 = 44,800 km3) representan los flujos de aguas líquidas que retornan al mar a través de los ríos de la Tierra (42,600 km3) y de las corrientes subterráneas que descargan directamente al océano (2,200 km3).

Toledo agrega que el hombre, como factor hidrológico, no solo ha alterado el ciclo del agua, sino también los ciclos biogeoquímicos globales, afectando la estructura y la función de todos los paisajes terrestres. Los cambios en la cobertura vegetal y usos del suelo provocados por las actividades humanas han afectado al 50% de la cobertura vegetal de la tierra y el 95% de los paisajes terrestres. Sentencia que la historia contemporánea se encuentra marcada por el hidrocidio: por el deterioro sistemático de la calidad del agua y la pérdida creciente de su capacidad para mantener el funcionamiento y la salud de los ecosistemas por lo que considera que: “La reflexión en torno a los efectos antropogénicos sobre el ciclo del agua y los sistemas acuáticos es una cuestión vital”[9].

 IV.  MARCO LEGAL.- Por Ley Nº 29338[10], se promulgó la Ley de Recursos Hídricos que regula el uso y gestión de los recursos hídricos que comprende el agua superficial, subterránea, continental y los bienes asociados a esta, extendiéndose al agua marítima y atmosférica en lo que resulte aplicable. Su finalidad no solo es regular el uso y gestión integrada del agua, sino también la actuación del Estado y los particulares, así como los bienes asociados a esta. Seguidamente, se formula algunas precisiones contenidas en la novísima Ley:

4.1    Definición.- Dentro de las disposiciones generales, se señala que el agua es un recurso natural renovable, indispensable para la vida, vulnerable y estratégico para el desarrollo sostenible, el mantenimiento de los sistemas y ciclos naturales que la sustentan, y la seguridad de la Nación.

 4.2    Dominio.- Se dice que el agua constituye patrimonio de la Nación y que su dominio sobre ella es inalienable e imprescriptible. Al ser un bien de uso público, su administración solo puede ser otorgada y ejercida en armonía con el bien común, la protección ambiental y el interés de la Nación, no existiendo propiedad privada sobre el agua.

 4.3    Sistema Nacional.- La norma crea el Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos para que el Estado conduzca los procesos de gestión integrada y de conservación de los recursos hídricos en los ámbitos de las cuencas, de los ecosistemas que lo conforman y de los bienes asociados, estableciendo espacios de coordinación y concertación entre las entidades de la administración pública y los actores involucrados en la gestión.

El Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos es parte del Sistema Nacional de Gestión Ambiental[11], cuya finalidad es el aprovechamiento sostenible, la conservación y el incremento de los recursos hídricos, así como el cumplimiento de la Política y Estrategia Nacional de Recursos Hídricos y el Plan Nacional de Recursos Hídricos en todos los niveles de gobierno.

El indicado Sistema está conformado por un conjunto de instituciones, principios, normas, procedimientos, técnicas e instrumentos mediante los cuales el Estado desarrolla y asegura la gestión integrada, participativa y multisectorial, el aprovechamiento sostenible, la conservación, la preservación de la calidad y el incremento de los recursos hídricos.

4.4    Objetivos.-  El Sistema  Nacional tiene por objetivos:

  1. Coordinar y asegurar la gestión integrada y Multisectorial, el aprovechamiento sostenible, la conservación, el uso eficiente y el incremento de los recursos hídricos, con estándares de calidad en función al uso respectivo.
  2. Promover la elaboración de estudios y ejecución de proyectos y programas de investigación y capacitación en materia de gestión de recursos hídricos.

4.5    La Autoridad Nacional del Agua.- Es el ente rector y la máxima autoridad técnico-normativa del Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos. Es responsable del funcionamiento de dicho sistema y tiene las funciones siguientes[12]:

i.      Elaborar la Política y Estrategia Nacional de los Recursos Hídricos y el Plan Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos, conduciendo, supervisando y evaluación de ejecución, lo que es aprobado por Decreto Supremo.

ii.      Establecer lineamientos para la formulación y actualización de los Planes de Gestión de los Recursos Hídricos de las Cuencas, aprobarlos y supervisar su implementación.

iii.      Proponer normas legales en materia de su competencia, así como dictar normas y establecer procedimientos para asegurar la Gestión Integral y sostenibles de los Recursos Hídricos.
iv.      Elaborar el método y determinar el valor de las retribuciones económicas por el derecho de uso de agua y por el vertimiento de aguas residuales en fuentes naturales de agua.
v.      Aprobar reservas de agua por un tiempo determinado y el trasvase de agua de cuenca, previo estudio técnico.
vi.      Declarar el agotamiento de las fuentes naturales de agua, zonas de veda y zonas de protección, así como los estados de emergencia por escasez, superávit hídrico, contaminación de las fuentes naturales de agua o cualquier conflicto relacionados con la gestión de los recursos hídricos, dictando las medidas pertinentes[13].

 

4.6    Estructura Básica.- La organización de la Autoridad Nacional tiene la estructura básica siguientes

  1. Consejo Directivo,
  2. Jefatura,
  3. Tribunal nacional de Resolución de Controversias Hídricas,
  4. Organos de Apoyo, Asesoramiento y Línea,
  5. Organos desconcentrados, denominados Autoridades Administrativas del Agua,
  6. Administradores Locales de Agua que dependen de la Autoridad Administrativa del Agua.

 

4.7    Consejo de Cuenca.- Son órganos de naturaleza permanente integrantes de la Autoridad Nacional, creados mediante Decreto Supremo, a iniciativa de los Gobiernos Regionales, con el objeto de participar en la planificación, coordinación y concertación del aprovechamiento sostenible de los recurso hídricos en sus respectivos ámbitos. Son de dos clases:

  1. Consejo de Cuenca Regional, cuando el ámbito de la cuenca se localiza íntegramente dentro de un solo Gobierno Regional.
  2. Consejo de Cuenca Interregional, cuando dentro del ámbito de la cuenca, existe dos o más Gobiernos Regionales.

4.8    Organizaciones de Usuarios.-  Son organizaciones civiles que tienen por finalidad la participación organizada de los usuarios en la gestión multisectorial y uso sostenible de los recursos hídricos. Sus formas de organización son Comités, Comisiones y Juntas de Usuarios. Los usuarios que cuenten con sistemas de abastecimiento de agua propio, pueden organizarse en asociaciones de nivel regional y nacional. Son reconocidos por la Autoridad Nacional mediante resolución administrativa.

4.9    Uso de los Recursos Hídricos.- Está condicionado a su disponibilidad y debe realizarse en forma eficiente y con respecto a los derechos de terceros. Sus clases de uso son:

  1. Uso Primario.- Es la utilización directa y efectiva del agua en las fuentes naturales y cauces públicos del agua.
  2. Uso Poblacional.- Consiste en la captación del agua de una fuente o red pública, debidamente tratada, con el fin de satisfacer las necesidades humanas básicas (preparación de alimentos y hábitos de aseo personal).
  3. Uso Productivo.- Es la utilización del agua en procesos de producción o previos a los mismos. Se requiere autorización de la Autoridad Nacional. Los tipos son: Agrario (pecuario y agrícola); Acuícola y pesquero; Energético; Industrial; Medicinal; Minero; Recreativo; Turístico y de Transporte.

4.10 Licencias de Uso del Agua.- Es un derecho de uso mediante el cual la Autoridad nacional, con opinión del Consejo de Cuenca, otorga la facultad de usar el recurso natural, con un fin y en un lugar determinado.

4.11 Retribución Económica y Tarifas.- Los titulares de los derechos de uso de agua están obligados a contribuir al uso sostenible y eficiente del recurso mediante el pago por el uso, el vertimiento de uso de agua residual, distribución del agua en los usos sectoriales, por la utilización de la infraestructura hidráulica mayor o menor, tarifa por el monitoreo y gestión de uso de aguas subterráneas.

4.12 Planificación de la Gestión del Agua.- Tiene por objetivo equilibrar y armonizar la oferta y demanda de agua, protegiendo su cantidad y calidad, propiciando su utilización eficiente y contribuyendo con el desarrollo local, regional y nacional.  

Es de esperar que, con la aprobación del Reglamento de la Ley, se tenga las precisiones necesarias para la correcta aplicación de la Ley de Recursos Hídricos; para entonces prometemos su estudio y análisis.


[1]     Gónzales Alcantud, José (2003)  El Agua: mitos, ritos y realidades, Anthropos Editorial, España, pág. 91-98.

[2]     Rostworrowski, María (1999) Historia del Tahuantinsuyu, Instituto de Estudios Peruanos, pág. 273-275.

[3]     Oré María Teresa (2005) El Agua: Bien común y usos privados, Fondo Editorial PUCP, pág. 82-84.

[4]     El 3 de octubre de 1968, el General EP Juan Velasco Alvarado dio un golpe de estado, derrocando al entonces Presidente Constitucional Arq. Fernando Belaúnde Terry. Constituyó y presidió el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, que se dice fue de tendencia socialista. El 29 de agosto de 1975 fue derrocado por el General EP Francisco Morales Bermúdez, falleciendo el 24 de diciembre de 1977.

[5]     La Comisión Técnica Multisectorial, estuvo integrada por los Ministerios de Agricultura, Defensa, Economía y Finanzas, Energía y Minas, Vivienda y Construcción, Salud y Producción, fue creada por Resolución Ministerial N° 0082-2004-AG. Su trabajo consistió en elaborar la “Estrategia Nacional para la Gestión de los Recursos Hídricos”.

[6]     Documento de la Comisión Técnica Multisectorial (2004), pág. 2-4.

[7]     Las poblaciones amazónicas persistentemente vienen reclamando mayores cuidados y tratamiento a los desechos petrolíferos en las quebradas y ríos de la Amazonía que afectan los ecosistemas y la biodiversidad. Es importante que el MINAM ponga especial atención en la zona, proponiendo una reglamentación acorde que permita la conservación de peces y vidas humanas.

[8]     Toledo Ocampo, Alejandro (2006) Agua, hombre y paisaje, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales e Instituto Nacional de Ecología, México DF, pág. 21-30.

[9]     Ibídem, pág. 14.

[10]    Normas Legales, Diario Oficial El Peruano de fecha 31-03-2009.

[11]    Ver Revista Actualidad Gubernamental (2008), Año I, Nº 2, El Sistema Nacional de Gestión Ambiental, pág. XI-5 y XI-6.

[12]    Ver artículo 15º de la Ley, en donde se precisan cada una de las funciones de la Autoridad Nacional del Agua.

[13]    Sería importante que la Autoridad Nacional del Agua proponga normas que regulen los Programas de Desalinización del agua de mar.

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