Le damos la bienvenida a este blog plural, esperando que los temas que se abordan sean de interés y utilidad para los visitantes. Inicialmente se publicarán artículos relacionados con la protección del medioambiente. Luego, se colgarán algunos artículos que versen sobre la Administración Regional y la Administración Municipal, además de temas relacionados con la Participación Ciudadana, Las Políticas Sociales, la Teoría del Conflicto y otros. Como es de colegirse, todos los temas publicados podrán ser comentados por los visitantes, e incluso, podrán formular preguntas que serán respondidas por el autor.

I. GENERALIDADES

Siempre se ha dicho que el hombre tiene una tendencia natural a “filosofar” y, filosofar no es otra cosa que meditar o hacer soliloquios. A través de la historia, hemos tomado conocimiento sobre las diversas teorías que a lo largo de nuestro devenir, han planteando los filósofos. Tanto ayer como hoy, todavía el hombre se sigue planteando la interrogante respecto a cómo fueron creadas las cosas que conocemos.

Al hablar de la materia, podemos rememorar la vieja enseñanza de nuestros maestros sobre la materia, la cual no se destruye, sino que se transforma. O, aquella otra enseñanza sobre las propiedades de la materia, cuya clasificación proponía cuatro estados de la materia: fuego, tierra, aire y agua.

Según algunos especialistas, nuestro universo contiene más de cien mil millones de galaxias, y cada una de ellas contiene aproximadamente cien mil millones de estrellas. Nadie sabe con certeza cuántos planetas están orbitando en esas estrellas, pero sí sabemos que en una de ellas ha evolucionado la vida. 

I. GENERALIDADES 

La palabra “Impacto” significa: “Conjunto de posibles efectos negativos sobre el medio ambiente de una modificación del entorno natural, como consecuencia de obras u otras actividades”[1].

El término se aplica a la alteración que produce una actividad humana en su entorno, no siendo aplicable a las alteraciones ambientales producidas por fenómenos naturales. Se afirma que el hombre, desde épocas prehistóricas, viene modificado su entorno ambiental y que esos cambios amenazan su sobrevivencia en términos ecológicos, pues causan la disminución de las condiciones biológicas, económicas, sociales y culturales para la existencia de la especie; reflejándose en la calidad de vida del humano.

I. GENERALIDADES

La palabra partido[1] significa: “Franco, liberal y que reparte con otros lo que tiene”; “Conjunto o agregado de personas que siguen y defienden una misma opinión o causa”. La palabra político[2] proviene del latín politicus y significa: “Perteneciente o relativo a la doctrina política”; “Perteneciente o relativo a la actividad política”; “Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado”.

Cabanellas[3] define al partido político como: “Agrupación que aspira al gobierno o dominación del Estado, o que ejerce el uno o la otra, con ideas o programas más o menos definido y leal para cada empresa”.

Los entendidos coinciden en que muy poco se sabe sobre el nacimiento u origen de los partidos. Olmedo[4] nos refiere que para Michels[5], el nacimiento ocurrió durante la Revolución Francesa (1789), porque el pueblo peleaba contra de la oligarquía de la monarquía absoluta. Sostiene que los partidos buscaban erradicar la imposición de la voluntad de un solo individuo, influenciado por la nobleza y el alto clero, en algunos casos, sobre la voluntad general. Agrega que esos clubes políticos, como se les llamada a fines del siglo XVIII, y facciones políticas durante la mitad del siglo XIX, carecían de planes estructurados y de una organización bien definida que les permitiera actuar  de manera ordenada.

I. GENERALIDADES

El derogado Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales[1], en el artículo 101º estipulaba que el mantenimiento de la limpieza pública era obligación de todos los habitantes de las ciudades y de todo asentamiento humano, no permitiéndose a nadie arrojar a la vía pública desperdicios, desechos domésticos, industriales o residuos. Esta disposición concordaba con el artículo 104º de la Ley Nº 26842[2]Ley General de Salud, norma vigente que prohíbe a toda persona natural o jurídica, efectuar descargas de desechos o sustancias contaminantes en el agua, el aire o el suelo, sin las precauciones de depuración que señalan las normas sanitarias y de protección del ambiente.

El artículo 102º del aludido Código, disponía que era obligación del Estado, a través de los gobiernos locales, controlar la limpieza pública en las ciudades y en todo tipo de asentamiento humano, considerando las etapas de recolección, transporte y disposición final de los desechos domésticos, así como la educación de sus habitantes. Se dispuso también que la prestación del servicio de limpieza pública debía hacerse a través de los Gobiernos Locales o empresas privadas, sujetas a las normas sanitarias y exigencias técnicas de DIGESA; la clasificación de los desechos domésticos en el lugar de origen y la fomentación del reciclaje para su industrialización y reutilización.

I. ANTECEDENTES

Como lo hemos sostenido[1], la problemática ambiental ha sido asumida por la humanidad en tiempos relativamente recientes, teniendo hoy trascendencia planetaria, pero como fenómeno social es contemporáneo, porque surge en los años cincuenta. En efecto, los primeros pasos para institucionalizar la protección del medioambiente fue la Conferencia Científica de las Naciones Unidas sobre Conservación y Utilización de Recursos, reunida en Nueva York, en 1949. Otro evento fue la Conferencia Intergubernamental de Expertos sobre Bases Científicas para el Uso Racional de los Recursos de la Biosfera, reunida por la UNESCO en París, en 1968. Sin embargo, el impulso que dio comienzo al tratamiento orgánico a nivel internacional de los problemas de conservación del ambiente, fue la Resolución de la Asamblea General de la Naciones Unidas, preparatoria de la Conferencia de Estocolmo, en 1968.

La institucionalización de la protección ambiental en su cabal sentido ecológico y cultural fue la CONFERENCIA DE ESTOCOLMO SOBRE MEDIO HUMANO, realizada  en 1972. Allí se enunció que: “El hombre tiene un derecho fundamental a la libertad, a la igualdad y a condiciones de vida satisfactorias en un ambiente cuya calidad de vida le permita vivir con dignidad y bienestar, y tiene el deber solemne de proteger y mejorar el medio ambiente de las generaciones presentes y futuras”.

I. ANTECEDENTES

Se dice que para los Incas, todas las naciones se crearon en el Lago Titicaca donde recibieron del dios Viracocha, los símbolos principales de su grupo étnico: su lengua, su modo de llevar el cabello y los diseños propios de su ropa. Luego fueron enviados a través de los ríos subterráneos, los cuales se conceptualizaban como las venas de la Madre Tierra (Mama Pacha). Emergieron en puntos señalados en la superficie que eran manantiales, lagos, ríos, cuevas, cerros y árboles. Ello sirvió para establecer los derechos a las tierras y aguas de los Andes. El punto donde emergió una nación era el lugar donde tenían derecho a sus tierras y aguas[1].

Los primeros sistemas de riego fueron construidos por la cultura Chavín (1000 AC a 100 DC), en los valles de Lambayeque, La Libertad y Ancash. Los Chavín organizados en poblados pequeños cultivaron maíz, tomate, maní, ají y algodón, utilizando canales para regar áreas de mayor extensión ubicadas lejos de los cauces de los ríos para protegerlas de las inundaciones.

La mayor producción y riqueza de las áreas regadas permitió a los Chimú diversificar sus actividades hacia la construcción de casas y poblados, pesca, comercio, cerámica y telares. La cultura Mochica reemplazó a la Chavín en los valles de Lambayeque y La Libertad a partir de los años 100 a 900 DC. Inició la construcción de grandes canales para regar áreas extensas y edificar pueblos estratégicamente ubicados para asegurar los trabajadores necesarios para cultivar las tierras regadas.

Los grandes canales los continuaron y perfeccionaron la cultura Chimú entre los años 1000 a 1400 DC. Algunos entre canales como el Taymi y Racarumi en el valle en Lambayeque se prolongaron para regar tierras eriazas adyacentes a los valles y para abastecer de agua a ciudades mayores. El canal de La Cumbre abastecía a la ciudad de Chan Chan (100,000 habitantes) con agua del río Chicama.

I. ANTECEDENTES

Para los romanos, el Estado era la ciudad de Roma, y posteriormente se extendió la denominación de Municipio a todas las ciudades libres que se gobernaban por sus propias leyes. El gobierno del Municipio o de la ciudad fue ejercido por los Magistrados que se llamaban ediles, cuestores y duunviros y que eran elegidos por el pueblo en comicios.

 En la Edad Media, los Municipios se constituyeron a partir del siglo VIII, teniendo como razón esencial la defensa de los pobladores o habitantes de las villas. En América, los conquistadores españoles trasplantaron sus tradiciones, costumbres y sus instituciones seculares como el Municipio. Al principio fue un organismo semiautónomo y se regía por las Ordenanzas, reales cédulas y derecho consuetudinario. Posteriormente esa semiautonomía fue restringida mediante la designación de los Corregidores y también por las facultades otorgadas a las Reales audiencias.

En el Perú, como es conocido, luego del golpe de estado por el entonces General EP Juan Velasco Alvarado[1], se suspendieron todo tipo de elecciones, incluidas las elecciones municipales. Durante 12 años, las elecciones municipales permanecieron bajo el control del régimen militar. Cuando en julio de 1980, el Presidente Constitucional Fernando Belaunde Terry asume su mandato, no solo promulgó la Constitución de 1979, sino también devolvió los diarios incautados y convocó a elecciones municipales.

I. ANTECEDENTES

En el Perú, lo concerniente a la administración o gestión municipal, siempre estuvo normado en el texto constitucional. Por ejemplo, la Constitución Política de 1920[1], en su artículo 141° trataba de las municipalidades, las cuales existían en los lugares que designaba la ley, la misma que determinaba las funciones, responsabilidades, calidad de sus miembros y el modo de elegirlos.

La Constitución de 1933[2] en el artículo 203° estipulaba que había Concejos Municipales en las Capitales de Provincia y de Distrito, según lo establecían los extintos Concejos Departamentales. En el artículo 206° ya se hablaba de la autonomía administrativa y económica de los Concejos Provinciales, pero siempre sujetadas a la ley.

La Carta de 1979[3], en su artículo 252° estableció que las Municipalidades fueran los órganos de gobierno local, con autonomía económica y administrativa en los asuntos de su competencia. En el artículo 258° se dispuso que la Capital de la República tuviera un régimen especial en la Ley Orgánica de Municipalidades.

I. GENERALIDADES 

La palabra Administración[1] proviene del latín administratio, onis y significa: “Acción y efecto de administrar; casa u oficina en donde el administrador y sus dependientes ejercen su empleo”. Administración Pública significa: Organización ordenada a la gestión de los servicios y a la ejecución de las leyes en una esfera política determinada, con independencia del poder legislativo y el poder judicial”.

Cabanellas[2] dice que Administración es: “Gestión, gobierno de los intereses o bienes; en especial de los públicos”. En Administración Pública dice: “Es el Poder Ejecutivo en acción, con la finalidad de cumplir y hacer cumplir cuanto interesa a la sociedad en las actividades y servicios públicos. La administración puede ser nacional, provincial o municipal, de acuerdo con la esfera territorial de sus atribuciones. La hay también regional”. 

I. GENERALIDADES

Para un simple lego, conflicto puede ser todo aquello que sea contrario a sus intereses o aspiraciones personales, los que pueden ser económicos, políticos, domésticos, morales u otros. Pero, cuando hablamos de una Teoría, podemos estar refiriéndonos a una hipótesis que se aplica a una ciencia o a un conocimiento especulativo. El DRAE[1]define al conflicto como: “Combate, lucha, pelea”, así como “Apuro, situación desgraciada y de difícil salida”. Para Cabanellas[2] es: “Lo más recio o incierto de la batalla, combate o contienda; oposición de intereses en que las partes no ceden”.

 En cuanto a la Teoría[3]el diccionario la define como: “Conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación; Hipótesis cuyas consecuencias se aplican a toda una ciencia o a parte muy importante de ella”. Cabanellas nos dice que es el “Conocimiento especulativo sobre una rama del saber o acerca de una actividad”.

Freund[4] define al conflicto como: “Un enfrentamiento, choque o desacuerdo intencional entre dos grupos o entes de la misma especie que manifiestan, uno respecto de los otros, una intención hostil, en general a propósito de un derecho y quienes, por mantener, afirmar o restablecer el derecho intentar quebrar la resistencia del otro, eventualmente recurriendo a la violencia”.

I.    GENERALIDADES

La palabra política[1] deriva del latín políticus y significa “Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”; “Arte o traza con que se conducen un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado”; u “Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado”. La palabra social[2] proviene del latín socialis y significa “Perteneciente o relativo a la sociedad”.

Sobre la palabra política socialCabellas[3] dice que: “La formación terminológica de la expresión, integrada con el sustantivo política y el adjetivo social, constituye una base utilísima para encontrar la definición valedera para Política Social; de la cual podría insinuarse que constituye algo viviente, donde el cuerpo caracterizado por la acción, lo integra lo político;  y la inspiración anímica  o de fines, lo social”. Agrega que como toda disciplina pragmática, resultan posibles dos definiciones político sociales: la primera, está referida a lo práctico o arte; la segunda, a lo teórico o ciencia.

En el primero, señala: “La concepción de planes u aplicación de medidas, por el Estado y otros organismos de eficacia pública, que contribuyen a la eliminación o alivio de los antagonismos sociales e impulsan, a más del urgente remedio de angustiosas necesidades permanentes u ocasionales de índole general, el bienestar material y moral de la sociedad (…) más en especial todavía, al de los sectores de menos recursos, con el propósito adicional de fomentar el mejoramiento del nivel de vida (…). Como ciencia o exposición didáctica, la Política Social puede resumirse como el estudio, investigación y propuesta de lo concerniente a la Política Social enfocada como arte o conducción pública y a su aplicación práctica”.

I.    ANTECEDENTES

La Constitución Política de 1920, así como la Constitución Política de 1933[1], no llegaron a instituir el derecho de participación ciudadana en sus textos, no obstante existir inestabilidad política, con lo que se hubiera logrado, talvez, un Estado sólido y duradero.

La Participación Ciudadana surge con la Constitución Política de 1979[2]. En el Título I Derechos y Deberes Fundamentales de la Persona, en su Capitulo I De la Persona, el artículo 2º numeral 16 estipulaba que toda persona tenía el derecho: “A participar, en forma individual o asociada, en la vida política, económica, social y cultural de la nación”. Concordante con dicho precepto, el  artículo 64º de la misma Carta Fundamental establecía que: “Los ciudadanos tienen el derecho de participar en los asuntos públicos, directamente  o por medio de representantes libremente elegidos en comicios periódicos y de acuerdo con las condiciones determinadas por ley”.

I.  GENERALIDADES

El vocablo Gestión[1] proviene del latín gestió-onis y significa “Acción y efecto de gestionar; Acción y efecto de administrar”. “Gestionar” significa hacer diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera. La palabra Calidad[2] proviene del latín qualitas, atis, y significa “Propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor”

Cabanellas[3] sobre Gestión dice: “La acción o el efecto de gestionar, administrar, desempeño de una función o cargo”. Sobre Gestionar señala que es: “Procurar prácticamente, valiéndose de diligencias, trámites, visitas, intermediarios y otros medios de información o influencia eficaces, el logro de alguna finalidad, que suele depender más o menos libremente de otro”.

La calidad y el Medioambiente son disciplinas que han ido evolucionando a lo largo del tiempo de forma separada. Si bien poseen características propias, existen numerosos métodos, técnicas de análisis de riesgo, herramientas de resolución de problemas, que son aplicados en forma análogas en las dos disciplinas.

I.  ANTECEDENTES

Se dice que “nuestro pueblo, desde las épocas preincaicas, mantuvo relaciones armónicas con la Naturaleza. Para los antiguos peruanos la pachamama (tierra) era objeto de respeto y veneración. Los recursos naturales eran, hasta cierto punto, parte de sus deidades, que les permitían la vida. Existía un encadenamiento de ley natural de uso racional de los recursos de la naturaleza, como parte de una estrategia de sobrevivencia.  Por ello, hay una tradición de vivencia ecológica en el Antiguo Perú, que ha perdurado en nuestras comunidades campesina y nativas[1].

También se dice que a nivel popular existía respeto por los recursos naturales; en cambio, los gobernantes no tenían mayor interés, salvo el explotarlos con el simple criterio de enriquecimiento. El despertar conservacionista recién se da en el siglo XX, que tomó mayor auge a partir de la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992), donde se firmó el Convenio de Diversidad Biológica. 

I.    GENERALIDADES

La palabra política[1] deriva del latín políticus y significa “Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”; “Arte o traza con que se conducen un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado”; u “Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado”. La palabra social[2] proviene del latín socialis y significa “Perteneciente o relativo a la sociedad”.

Sobre la palabra política socialCabellas[3] dice que: “La formación terminológica de la expresión, integrada con el sustantivo política y el adjetivo social, constituye una base utilísima para encontrar la definición valedera para Política Social; de la cual podría insinuarse que constituye algo viviente, donde el cuerpo caracterizado por la acción, lo integra lo político;  y la inspiración anímica  o de fines, lo social”. Agrega que como toda disciplina pragmática, resultan posibles dos definiciones político sociales: la primera, está referida a lo práctico o arte; la segunda, a lo teórico o ciencia.