I. GENERALIDADES

Siempre se ha dicho que el hombre tiene una tendencia natural a “filosofar” y, filosofar no es otra cosa que meditar o hacer soliloquios. A través de la historia, hemos tomado conocimiento sobre las diversas teorías que a lo largo de nuestro devenir, han planteando los filósofos. Tanto ayer como hoy, todavía el hombre se sigue planteando la interrogante respecto a cómo fueron creadas las cosas que conocemos.

Al hablar de la materia, podemos rememorar la vieja enseñanza de nuestros maestros sobre la materia, la cual no se destruye, sino que se transforma. O, aquella otra enseñanza sobre las propiedades de la materia, cuya clasificación proponía cuatro estados de la materia: fuego, tierra, aire y agua.

Según algunos especialistas, nuestro universo contiene más de cien mil millones de galaxias, y cada una de ellas contiene aproximadamente cien mil millones de estrellas. Nadie sabe con certeza cuántos planetas están orbitando en esas estrellas, pero sí sabemos que en una de ellas ha evolucionado la vida. 

También sabemos que los humanos han estado observando el espacio durante miles de generaciones, pero hoy se dice que tenemos el privilegio de ser parte de la primera generación que puede afirmar, al menos eso parece creerse, que dispone de una descripción respetable, racional y coherente de la creación y evolución del universo.

Pero, como nada es espontáneo, sino producto de innumerables investigaciones, Cromer[1] nos dice que ya en 1875 se creía que la Física se había desarrollado por completo, que las Leyes de la Mecánica, la Termodinámica y el Electromagnetismo, formaban un cuerpo coherente de conocimientos fundamentales que parecían incluir todas las leyes básicas del universo, hoy se le denomina Física Clásica, que era capaz de explicar todos los fenómenos físicos. Lo cierto es que no se sabía nada acerca de la estructura del átomo y algunos físicos dudaban incluso de su existencia, mientras que otros creían que era imposible investigar la estructura interna del átomo.

Los 50 años siguientes, demostraron ser los más interesantes y fructíferos en la historia de la Física porque se llevaron a cabo descubrimientos extraordinarios en los campos de la física atómica y nuclear, que no se podían entender con la Física Clásica, al necesitarse nuevos principios y conceptos para reconciliar el comportamiento de electrones y átomos con el de objetos de tamaño ordinario. Para 1925, se llegó a conocer la estructura atómica de forma completa y exhaustiva.

En efecto, durante este período surgieron las Teorías de la Relatividad[2] y de la Mecánica Cuántica[3], que constituyen la Física Moderna, y que vendría a ser un cuerpo coherente de conocimientos fundamentales que sustituyeron a la Física Clásica al discutir los fenómenos atómicos y nucleares.

Obviamente, para que el hombre alcance aquellos conocimientos, tuvo que transcurrir algunos siglos. Baste recordar que en las colonias griegas del Asia Menor (Jonia), especialmente en la ciudad de Mileto, los filósofos Tales (640-546 a.C), Anaximandro (610-545 a.C), Anaxímedes (525 a.C) y otros, desarrollaron el concepto de unidad en el mundo físico, pues siempre se preguntaron acerca de la naturaleza fundamental (physis) del mundo material. Ellos creían que a pesar de las diferencias aparentes entre los objetos materiales como rocas, árboles, nubes y caballos, existe una igualdad subyacente a todas las cosas. Cada uno tenía una idea distinta de la naturaleza de la esencia universal. Tales, pensaba que era el agua y Anaxímedes, que era el aire.

Pero, antes de ello, existen algunos mitos[4] sobre la creación del universo, como lo refiere Singh[5] al indicar que en el siglo 600 a. C, según un antiguo mito chino sobre la creación, Phan Ku, el gigante creador, surgió de un huevo primigenio y procedió a crear el mundo usando un cincel para esculpir los valles y montañas del paisaje. Después puso el Sol, la Luna y las estrellas en el cielo, y una vez que hubo terminado su tarea, se murió.

En el mito épico islandés narrado en la Edda prosaica, la creación empieza dentro del Gran Abismo. Este vacío separaba los dos reinos opuestos de Muspell y Nilfheim, hasta que un día, el ardiente y luminoso calor de Muspell derritió las frías nieves y el hielo de Nilfheim, cuya humedad cayó en el Gran Abismo, haciendo estallar la vida en forma de Imir, el gigante.  

Para los yorubas, otro pueblo de África Occidental, Olorun era el Dueño del Cielo. Cuando miró hacia abajo y vio una ciénaga sin vida, le pidió a otra divinidad que cogiese un caparazón de tortuga y lo llevase a la Tierra primigenia. Dentro del caparazón había una paloma, una gallina y un poco de barro. El barro fue esparcido por encima de la Tierra, y la gallina y la paloma empezaron a escarbarlo y picotearlo, hasta que la ciénaga se convirtió en tierra sólida. Para comprobar cómo estaba la Tierra, Olorun mandó al camaleón, que iba cambiando de color, desde el azul al marrón, a medida que avanzaba del cielo a la tierra, indicando de este modo que la gallina y la paloma habían completado bien su tarea.

Como puede comprobarse, en todo el mundo cada cultura ha desarrollado sus propios mitos acerca del origen del universo y del modo en que se han formado. Todos difieren entre sí; no obstante, esa diversidad ha permitido que los filósofos dejen de lados las explicaciones mitológicas del universo aceptadas por todos y que desarrollen sus propias teorías, lo cual ha beneficiado a la ciencia.

A partir del año 540 antes de nuestra era, Pitágoras de Samos, fue uno de los que contribuyó a fortalecer los fundamentos de este nuevo movimiento racionalista. Su filosofía desarrolló una gran pasión por las matemáticas y demostró cómo podría utilizarse los números y las ecuaciones para formular teorías científicas. Los sucesores de Pitágoras se basaron en sus ideas y mejoraron su metodología, logrando la ciencia convertirse en una disciplina cada vez más sofisticada y poderosa, capaz de logros asombrosos como medir el diámetro del Sol, la Luna y la Tierra, así como sus distancias entre ellos.

El siglo XVI es conocido como la Revolución Científica, debido a que Nicolás Copérnico[6] publica su obra “Commentariolus”, que estaba escrita a mano y que constaba de 20 páginas, en donde trastoca mil años de astronomía y en donde preconiza sus siete axiomas en los que basaba su visión del universo:

  1. El centro de la Tierra no es el centro del universo.
  2. El centro del universo está cerca del Sol.
  3. La distancia de la Tierra al Sol es insignificante comparada con la distancia a que se encuentran las estrellas.
  4. El movimiento diario aparente de las estrellas es un resultado de la rotación de la Tierra sobre su propio eje.
  5. La secuencia aparente anual de movimientos del Sol es un resultado de revolución de la Tierra en torno a él. Todos los planetas giran alrededor del Sol.
  6. El movimiento retrógrado aparente de algunos de los planetas es simplemente el resultado de nuestra posición como observadores sobre una Tierra en movimiento.

Esa obra fue reelaborada, luego de que Copérnico se pasará 30 años ampliándola y, no fue publicada debido a la intolerancia de la Iglesia como para aceptar la nueva concepción científica. Se señala que Martín Lutero[7] habría expresado que Copérnico estaba loco, porque pretendía poner todo el arte de la astronomía patas arriba, lo que atentaba contra las Sagradas Escrituras. 

Afortunadamente, George Joachim von Lauchem[8], en 1539 viajó a Frauenburg para conocer a Copérnico y estudiar su modelo cosmológico, además de animarlo a publicar su obra maestra.  En 1541, luego de convencer al científico, logró llevar su manuscrito a la imprenta de Johannes Petreius en Núremberg para su publicación. En 1543, fue publicada la obra “Sobre las revoluciones de las esferas celestes”, que fueron vistas por su autor, antes de morir producto de una hemorragia cerebral.

Como obra en los textos antiguos de cada pueblo, a lo largo de nuestra existencia, los humanos hemos esbozado innumerables teorías para explicar el origen de la vida en la Tierra.

II. TEORIA DEL BIG BANG

Para develar el origen del universo y su desarrollo posterior, los científicos han recurrido a la Teoría del Big Bang[9] o Teoría de la Gran Explosión, que fue enunciada por el sacerdote católico y astrofísico belga Georges Lemaitre[10], en 1931./p>

[11]dice que en la segunda mitad del siglo XX algunos asociaban la idea del Big Bang con la idea de que “Dios creó el Universo” y la de la idea del Steady State, con la idea de que Dios no creó el Universo y que Fred Hoyle, ateo, se aferró hasta su muerte al modelo del Steady State, no obstante su refutación por los hechos, porque asociaba el modelo del Big Bang con la creación divina del Universo. Asegura que “Hoyle era mordaz cuando se trataba de la asociación del Big Bang con la religión, condenándolo como un modelo construido sobre fundamentos judíos cristianos”, aunque impresionado por el fine-tuning del Universo, habló de una “Inteligencia Cósmica” o “superinteligencia”, a la cual, siendo ateo, no identificaba con Dios, pero consta que veía la necesidad de una causa inteligente.

, el astrónomo estadounidense Vesto Slipher y, después Carl Wilhelm Wirtz, de Estrasburgo, determinaron que la mayor parte de las nebulosas espirales se alejaban de la Tierra, sin darse cuenta de las implicaciones cosmológicas de esta observación, ni tampoco del hecho de que las supuestas nebulosas eran en realidad galaxias exteriores a nuestra Vía Láctea.

Según el principio cosmológico, el alejamiento de las galaxias sugería que el Universo estaba en expansión. Esta idea originó dos hipótesis opuestas. La primera era la teoría Big Bang de Lemaitre, apoyada y desarrollada por George Gamow. La segunda posibilidad era el modelo de la Teoría del Estado Estacionario de Fred Hoyle, según la cual se genera nueva materia mientras las galaxias se alejan entre sí. En este modelo, el Universo es básicamente el mismo en un momento dado en el tiempo. Durante muchos años hubo un número de adeptos similar para cada teoría.

Los trabajados deAlexander Friedman, del año 1922, y de George Lemaitre, de 1927, utilizando la Teoría de la Relatividad[12] demostraron que el universo estaba en movimiento constante. Poco después, en 1929, el astrónomo estadunidense Edwin Hubble (1889-1953) descubrió galaxias más allá de la Vía Láctea[13] que se alejaban, como si el Universo se expandiera constantemente.

En 1948, el físico George Gamow[14]modificó la Teoría de Lemaitre del núcleo primordial, planteando que el Universo se creó en una explosión gigantesca y que los diversos elementos que hoy se observan se produjeron durante los primeros minutos después de la Gran Explosión, cuando la temperatura extremadamente alta y la densidad del Universo fusionaron partículas subatómicas en los elementos químicos. Inmediatamente después del momento de la "explosión", cada partícula de materia comenzó a alejarse muy rápidamente una de otra. Los físicos teóricos han logrado reconstruir esta cronología de los hechos a partir de un 1/100 de segundo después del Big Bang. La materia lanzada en todas las direcciones por la explosión primordial está constituida exclusivamente por partículas elementales: Electrones, Positrones, Mesones, Bariones, Neutrinos, Fotones y un largo etcétera hasta más de 89 partículas conocidas hoy en día.

Según cálculos más recientes, el hidrógeno y el helio habrían sido los productos primarios del Big Bang y los elementos más pesados se produjeron más tarde, dentro de las estrellas. Sin embargo, la Teoría de Gamow proporciona una base para la comprensión de los primeros estadios del Universo y su posterior evolución. A causa de su elevadísima densidad, la materia existente en los primeros momentos del Universo se expandió con rapidez. Al expandirse, el helio y el hidrógeno se enfriaron y se condensaron en estrellas y en galaxias. Esto explicaría la expansión del Universo y la base física de la Ley de Hubble.

Según se expandía el Universo, la radiación residual del Big Bang continuó enfriándose, hasta llegar a una temperatura de unos 3 K (-270°C). Estos vestigios de radiación de fondo de microondas fueron detectados por los radioastrónomos en 1965, proporcionando así lo que la mayoría de los astrónomos consideran la confirmación de la Teoría del Big Bang.

Uno de los problemas sin resolver en el modelo del Universo en expansión, es si el Universo es abierto o cerrado (esto es, si se expandirá indefinidamente o se volverá a contraer). Un intento de resolver este problema es determinar si la densidad media de la materia en el Universo es mayor que el valor crítico en el modelo de Friedmann. La masa de una galaxia se puede medir observando el movimiento de sus estrellas; multiplicando la masa de cada galaxia por el número de galaxias se ve que la densidad es sólo del 5 al 10% del valor crítico. La masa de un cúmulo de galaxias se puede determinar de forma análoga, midiendo el movimiento de las galaxias que contiene. Al multiplicar esta masa por el número de cúmulos de galaxias se obtiene una densidad mucho mayor, que se aproxima al límite crítico que indicaría que el Universo está cerrado.

La diferencia entre estos dos métodos sugiere la presencia de materia invisible, la llamada materia oscura, dentro de cada cúmulo pero fuera de las galaxias visibles. Hasta que se comprenda el fenómeno de la masa oculta, este método de determinar el destino del Universo será poco convincente.

 

 

 

Muchos de los trabajos habituales en Cosmología Teórica, se centran en desarrollar una mejor comprensión de los procesos que deben haber dado lugar al Big Bang. La Teoría Inflacionaria, formulada en la década de 1980, resuelve dificultades importantes en el planteamiento original de Gamow al incorporar avances recientes en la física de las partículas elementales. Estas teorías también han conducido a especulaciones tan osadas como la posibilidad de una infinidad de universos producidos de acuerdo con el modelo inflacionario.

Sin embargo, la mayoría de los cosmólogos se preocupa más de localizar el paradero de la materia oscura, mientras que una minoría, encabezada por el sueco Hannes Alfvén[15], mantienen la idea de que no sólo la gravedad, sino también los fenómenos del plasma, tienen la clave para comprender la estructura y la evolución del Universo.

La comprensión de este período de la historia del universo, es uno de los problemas que la física pretende desentrañar. Con tal fin, en marzo del 2010, los científicos del Centro Europeo de Investigación Nuclear[16] (CERN), ubicado Ginebra, en la frontera con Francia y Suiza, a cargo del Gran Colisionador de Hadrones[17] (LHC), lograron desencadenar choques de partículas generadores de una energía record para recrear condiciones similares a las que siguieron al Big Bang. Producto de esas investigaciones, en setiembre del 2011, el Director del CERN, Rolf Heur, informó sobre el descubrimiento de partículas subatómicas llamadas neutrinos[18], que se mueven 60 nanosegundos19] más rápido que la luz”, situación que podría poner en duda la Ley de la Relatividad, aunque el científico ha sostenido que ese resultado debe verificarse, porque “en Ciencia las cosas hay que verificarlas con otros experimentos diferentes”.

En julio de 2012, los físicos del CERN anunciaron el descubrimiento de una partícula compatible con el “bosón de Higgs”, la última pieza del Modelo Estándar (ME) de las Partículas Elementales, formulado en los años 1960 y recién completado con este descubrimiento. En marzo de 2013, después de acumular datos suficientes para confirmar dos propiedades fundamentales de la partícula, declararon que ésta es “un bosón de Higgs”, no “el bosón de Higgs”, lo que llevaría muchos años descartar o confirmar la posibilidad de encontrar otros bosones de Higgs no incluidos en el ME.

En la misma búsqueda se encuentran los científicos del Laboratorio Nacional Fermi (Fermilab), ubicado en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, quienes son los responsables del acelerador de partículas El Tevatrón, cuyo laboratorio de física de altas energías, se encuentra en la búsqueda del quarks cima. En julio de 2015, los científicos de DZero, descubrieron una exótica partícula que contiene cuatro quarks, conocida como X (5568), denominada así por sus megaelectronvoltios de masa-5568 (El Tetraquark). Los quarks son partículas elementales puntuales que normalmente vienen en paquetes de dos o tres. Los paquetes más conocidos son el protón y el neutrón (cada uno está compuesto de tres quarks).

III. TEORIA DEL ORIGEN DE LA MATERIA

A decir de Carreira[20], son los científicos la mayor parte de los autores que publican artículos y libros sobre temas científicos-filosóficos, porque aparentemente muy pocos filósofos se encontrarían dispuestos a profundizar en datos y teorías científicas. No comparto aquella aseveración, porque existen muchos filósofos y místicos que si vienen tratando sobre éstos y otros temas relevantes para la humanidad.

>Una prueba de la inexactitud de tal aseveración, la encontramos en la Teoría sobre el Origen de la Materia, que pertenece al místico y filósofo peruano Claudio Cedeño[21], quien sostiene que el origen de la materia es un complejo problema de la cultura y del conocimiento y que para penetrar en esa materia, es indispensable ampliar nuestro concepto de lo que se conoce, se interpreta o se entiende como materia, porque nuestros conocimientos se reducen a las enseñanzas brindadas en el colegio. Nos recuerda que nuestro conocimiento define como materia todo aquello que está al alcance de nuestra sensorialidad[22], y que el concepto de materia ha evolucionado a través de los tiempos, porque antes se nos enseñaba que materia era todo aquello que se podía pesar, medir, tocar o palpar, o ver y aquello que no se podía ver, no se podía palpar o no se podía pesar, se decía tradicionalmente que era inmaterial.

>Dice que la idea basada en la limitación sensorial del ser humano evolucionó y con la Ciencia de la Electrónica y de la energía atómica, se llegó a descubrir que el postulado de la ciencia de la materia o sea, el átomo a pesar de no ser visto, de no poder ser palpado por nuestro tacto y de no poder ser medido con exactitud, sin embargo existía y potencialmente se manifestaba con una capacidad destructora tremenda o con una capacidad modificadora de estructuras que no daba lugar a dudas sobre su existencia, y que aquel descubrimiento conllevo a los físicos a modificar el sentido de la palabra materia, por lo que hoy, cuando se habla de la materia, se dice que: “Materia es todo aquello que es susceptible de ser medido de alguna manera aún fuera de los alcances de la sensorialidad del hombre”.

>Con este nuevo concepto, el entendimiento del hombre puede penetrar en una nueva cosmovisión para poder comprender los problemas de la filosofía, de la física o de la metafísica, pues los viejos conceptos culturales basados a veces en las apreciaciones religiosas o basados en los conocimientos de la antigüedad, condicionaban nuestro entendimiento, nuestro cerebro, a una imposibilidad de comprensión, a un obnubilamiento, no porque el ser un humano no tuviese tal capacidad, sencillamente porque la cultura generalmente trata de encasillar, de programar en conceptos rígidos, los fenómenos de la naturaleza que no tienen nada de rígidos, nada de concretos, sino por el contrario, son muy amplios, muy variados, muy heterogéneos.

>Cedeño señala que: “La materia, debe entenderse bajo distintos aspectos de existencia, así hoy podemos decir que todo estado material es un estado energético, todo estado material es un estado o es energía, simultáneamente sabemos por experiencia que toda energía se caracteriza por tener una potencia vibrante, toda energía es vibración, entiéndase el vocablo vibración en sus acepciones de frecuencias o de ondas y que de esto deducimos que si todo estado material  es energía, si todo estado energético es vibración, todos los estados materiales, no son más que diferentes vibraciones”. Asegura que con este axioma nuestra capacidad de entendimiento se abre y que podemos valorar el universo, ya no bajo los cuatro estados tradicionales que se nos enseña en la física, sino bajo una concepción energética del universo en la que entre “unos estados de existencia y otros estados de existencia, solamente existe diferencias de frecuencias vibratorias”; así, el líquido, tiene una estructura molecular que sus frecuencias vibran a una velocidad distinta de la del sólido, distinta de la del gaseoso y distinta de lo que es el plasma y todos los conceptos de energía de la materia que se quieran analizar.

>Refiere que con esa guía básica se puede hacer un análisis más amplio del universo, no interesando definir en qué consiste la estructura de un cuerpo, de una planta, de una piedra, del planeta o de un elemento gaseoso; debiéndose comprender que solamente se diferencian por las frecuencias de sus vibraciones. En ese sentido, para percibir todo el mundo que nos rodea, el hombre tiene cinco instrumentos sensoriales que le permiten percibir imágenes, colores, olores, sabores, formas, sonidos; y con el avance de la ciencia, cualquiera puede verificar y comprobar que entre estas cinco o más dimensiones de perfección solamente existen diferencias de frecuencias vibratorias. Un ejemplo de ello se tiene en la radio y la televisión, pues una onda que primero es sonido, después se vuelve imagen, y dentro de la imagen el sabor o el color que, en los aparatos de televisión, se van asociando las características de nuestra sensitividad gracias al dominio que se va obteniendo dentro de un control tecnológico de las vibraciones en sus distintas etapas de transformación o de reedición. Con esta idea, nos explica, debe quedar claro que: “El universo en su totalidad, siendo diversas características de materia, son sin embargo variantes de una sola esencia vibratoria”.

>En su intento de fundamentar el origen fenomenológico del universo material, Cedeño dice que la Doctrina Septriónica ha postulado algunas hipótesis, como la Ley de Oponencia[23], la que enuncia como: ‘El conjunto de fuerzas convergentes sobre un punto de incidencia funcional, originan a una tercera de naturaleza dual’; así encontramos nosotros que todas las vibraciones o energías que hay en el universo, se convergen en un punto funcional, llamémosle creación por el momento, al converger dan origen, por fisión, a una segunda de características duales que se expanden en mutua atracción y repulsión en el espacio en una continua cadena de expansión y asociación de estados moleculares”. Sostiene que en esa Ley se encuentra el origen de la estructura energética del átomo, de la electricidad y del magnetismo.

>Agrega que: “En esta primera reacción surge la dualidad energética del universo, cuando al volver a atraerse por su propia estructura, un segundo punto de choque se adhiere y da origen a una tercera de naturaleza diplodual, en donde estos elementos vuelven a encontrarse en el espacio por la misma Ley de Dualidad y dan origen a una energía de naturaleza tripledual y así sucesivamente la cadena de reacciones energéticas se prolongan en el espacio indeterminadamente. En esta primera fase se encuentra la Ley de la Electricidad, que es común y presente en todos los fenómenos que se quieran analizar; en la segunda fase se encuentra la Ley del Magnetismo, y en la tercera, la Ley de la Energía Nuclear o Atómica”.

>Indica que: “Este enunciado nos permite, generalizando la fenomenología, describir cómo el universo se ve invadido de esta estructura fenomenológica, dando origen a distintas características funcionales que si bien es cierto son copartícipes de una misma esencia energética; sin embargo en el universo manifiestan distintas características, distintas cualidades y distintas funciones en el orden creativo; paralelamente a este fenómeno energético de la creación, encontramos que el universo en su proceso de existencia se ha dividido en tres grandes grupos de estructuras energéticas. Estos tres grandes grupos se caracterizan por la medición que hacemos de sus frecuencias, unas cuyas frecuencias moleculares son menores en velocidad que la velocidad de la luz, otras cuyas frecuencias moleculares son iguales que la velocidad de la luz, y otras cuyas sus frecuencias moleculares son mayores que la velocidad de la luz”.

Sostiene que estas estructuras energéticas, que están íntimamente vinculadas a la Ley Universal, permiten la división de los universos en tres grandes dimensiones energéticas[24].

Divisiones energéticas de los universos

 

>Al hablar de la estructura de los Tardiones, nos explica que: “Sus características vibratorias son lentas, y que lo identifica en el universo como toda la dimensión del cosmos, cosmos que se caracteriza por ser de frecuencias sensoriales captables por nuestros sentidos; es decir nuestra estructura psiconerviosa ha sido creada dentro de este universo y por eso puede percibir esta estructura con suma facilidad. Este es el universo visible, el universo que está dentro de las cualidades de percepción de nuestros sentidos aún cuando hay algunas dimensiones que no son normalmente captados por todos, pero sin embargo son básicamente todo lo visible. En este cosmos están todos los sistemas planetarios, todas las constelaciones, todo lo que nosotros conocemos en la dimensión de astronomía”.

Sobre los Luxones, revela que: “Se caracteriza, como bien lo anunciaba Einstein por su naturaleza de masa igual a energía, lo que hace que su estructura sea eterna, termina el tiempo y por lo mismo se constituye en una estructura permanente de existencia, a ésta estructura en la metafísica espiritualista o filosófica, le denominamos la dimensión astral. Encontramos nosotros que este universo de energías es el que constituye esa potencia que anima la vida de todo lo que existe en el cosmos y que en nuestro común idioma lo conocemos como espíritu, como alma, o como sea el nombre que le den cualquiera de las agrupaciones; todas las almas, todos los espíritus pertenecen a esta dimensión”.

En cuanto a lo Taquiones, dice: “Esta otra energía universal cuya característica de frecuencia es de mayor velocidad, la denominamos energía lumínica, algunas otras doctrinas le dan otros nombres, pero para los septriónicos es la fuente de causalidad fenomenológica de todo cuanto sucede en el universo. La materia es permanente en su presencia universal, se manifiesta por un proceso de desaceleración que va dando origen en uno y otro estado a diversas características funcionales, pero siempre respondiendo a una misma estructura de fenomenología, así creemos nosotros que cuando éstas energías por acción de sus Leyes Universales de Dualidad[25], de Transformación Constante[26] y de Transmutación[27], fueron desacelerándose y permitiendo en esas etapas de desaceleración, la combinación y densificación de estado menos sutiles, menos cambiante, hasta permitir que en un momento determinado de la existencia del cosmos, el retardo en el proceso de transformación originara lo que en nuestro entendimiento se denomina la creación”.

Agrega que: “Si se analiza la materia, en cualquiera de sus estados, esta materia no es permanente, no es eterna, es por el contrario transitoria, cambiante, en continua transformación, pero tiene un lapso de duración que nos da la impresión de su permanencia, porque su estructura no se transforma inmediatamente, sino que dura un tiempo entre su existencia hasta su desaparición. Todos los estados materiales que viven en nuestro universo, nacen, crecen y mueren, entre ese nacimiento y muerte existe un retardo del proceso transformador y ese retardo del proceso transformador (momento –esencia[28]), es lo que permite que nuestros sentidos perciban, como también permiten que existamos y existamos como entes sensibles y a este lapso de existencia se llama la creación en el argot filosófico o en el campo de la mística; pero nada pervive en su estado permanente porque todos los hombres nacemos, crecemos y morimos, pero como éstas leyes son simultáneamente equilibradas por un sustento permanente, entonces los hombres morimos, los animales mueren, las plantas mueren; pero las especies, la humanidad, el reino vegetal o el reino animal en cualquiera de sus especies es siempre eterna, como en cualquier otro análisis que podamos hacer al respecto, eterna no como unidad de existencia, sino eterna como especie de pervivencia[29] funcional”.

Refiere que:“Encontramos así que esta ley no solamente se manifiesta en todas las características de la fenomenología de la naturaleza, sino que cuando queremos explicarnos ¿cómo se originó por ejemplo un planeta? o ¿cómo se originó la materia en la tierra?, creemos los septriónicos que entre las características de la Ley Universal o de las Leyes del Universo, la dualidad que dentro de ésta misma frecuencia que hemos enunciado, primero de polaridad, después de bipolaridad y después de tripolaridad, se manifiesta también bajo las siguientes características: dualidad, polaridad y polarización; en estas características vemos las siguientes etapas de la existencia, en realidad en el universo surgen dos movimientos básicos: uno, centrípeto[30] y otro, centrífugo[31]. Esta etapa de centrípeto y centrífugo, iniciémosla en la energía lumínica, surge de dualidad como centrípeto y al entrar en la naturaleza de centrífuga va originando a la astral y al salir de la centrífuga se constituye nuevamente en otro estado energético que es la cósmica, es decir, que la acción permanente de las fuerzas centrípetas y centrifugas hacen que la energía luminosa universal al penetrar en un estado de existencia se desacelera y al desacelerarse da origen a otra dimensión de existencia, al volver esta energía sobre sí misma da origen a otra etapa de retardo permitiendo la constitución de una nueva dimensión y así surge la estructura cósmica. Este movimiento centrípeto lo ubicamos nosotros en el universo como una constante acción envolvente que va condensando todas las partículas vibratorias, así la ciencia y la filosofía concuerdan en la creencia de que el origen de los planetas se debe a esa fuerza centrípeta que en una acción permanente comienza a recoger, condensar, compactar permanentemente las partículas hasta congregar átomos en estructuras, primero gaseosas, que por la misma acción centrípeta permanente, bombardeando el núcleo de esta estructura energética, producir fisión y la fisión se desencadena nuevamente a la etapa centrípeta, dando ya origen a la condensación y existencia de una estructura cósmica, encontramos nosotros en esta idea, una explicación bastante racional de la aparición y origen de los planetas”.

Prosiguiendo, dice que: “Los planetas, o los astros, se encuentran en el universo en un permanente movimiento de acción centrípeta que en su repetir genera la rotación sobre sí misma y los demás movimientos que son comunes en la fenomenología de la astronomía, pero esta ley de acción centrífuga y centrípeta permanente, permite que las partículas más visibles, más veloces, las partículas o frecuencias más cortas, se vayan compactando, bombardeándose su núcleo y se transformen hasta dar origen a otras partículas más lentas de ondas, más largas y por lo tanto, de estructuras más densas, hasta nuestros sentidos de percepción; así creemos que se han originado todas las constelaciones, todos los astros, y todos los planetas incluyendo a la Tierra, lógicamente ésta idea es bastante abstracta para el entendimiento de la fenomenología de cómo se originó la materia en nuestro planeta, pero basándonos en éste mismo concepto, podemos nosotros derivar al análisis de cómo creemos que fue el origen de la materia en la tierra”.

Sobre los fenómenos que se producen, expresa que: “La acción centrípeta permanente fue condensándose hasta originar la densificación de la estructura planetaria, pero esta densificación se produce por los siguientes fenómenos: esta acción permanente llega hasta bombardear permanentemente el núcleo, núcleo que aún dentro de los conceptos científicos se considera como gaseoso, en permanente fisión y que liberando su acción energética, va desacelerándose convirtiéndose el gas en fuego, el fuego en combinaciones químicas, físicas y poco a poco estructurando toda la corteza terrestre hasta exteriorizarse en una continua acción rotativa que impulsa el movimiento terrestre, simultáneamente esta misma fuerza, que fue primero de compactación centrípeta se constituye en la fuerza motora que hace rotar la tierra y al hacer rotar la tierra va liberándose esta misma fuerza en un sentido opuesto, dando origen ya a la energía opuesta centrífuga y en esa acción de la fuerza centrífuga vuelven a aparecer la misma cadena de las estructuras de la energía, es decir la primera simplemente dual, la segunda duplo dual y la tercera triple dual, hasta proseguir la cadena de estados energéticos para constituirse por el mismo proceso de fisión en estados químicos y sucesivamente estructurarse en estados inorgánicos, en estados orgánicos, en especies creadas que da origen a todo cuanto existe”.

Sobre la energía del sol, dice que: “Es el elemento transformador inmediato entre a dimensión astral y la dimensión cósmica. Llega a nuestra superficie a través de siete conjuntos de energías, que hemos clasificado dentro de un vocabulario completamente racional al entendimiento cotidiano, bajo los nombres de energías constructoras, energías conformantes, energías vigorizantes, energías aromatizantes, energías tonorizantes, energías colorantes y energías destructoras. Si ustedes se toman el trabajo de analizar las características de todas las materias, de todos los estados energéticos existentes en este planeta, van a encontrar estas funciones químicas o físicas en cualquiera de los estados que analicen, ya tienen una expresión óptica color, su constitución es blanda, sirve para un uso que es completamente conformante, analicen cualquier sustancia, cualquier elemento químico, cualquier fenómeno de nuestra existencia, van a encontrar que estas potencialidades de energías están presentes en cualquiera de las estructuras. Nosotros hemos querido llegar al entendimiento del americano, del latinoamericano, pensando en castellano y poniéndole los nombres de las energías en castellano para que no andemos tratando de utilizar un diccionario especial que nos permita medio entender nombres raros; estas energías simultáneamente se subdividen en otras para cumplir su amplia función creativa, así encontramos que la energía constructora, por ejemplo, tiene características absorbentes, inductoras, convergentes, compactantes, contentivas, sustanciadoras y mantenedoras. Quizás estos nombres no sean de fácil entendimiento para los que lamentablemente no tienen las especializaciones de la química, de la bioquímica o de la física, pero para ello estos nombres especifican funciones, características, naturaleza de los elementos existentes. Entre las energías conformantes, tenemos características selectivas, codificantes, canalizantes, oponentes, catalizantes, transformantes, clasificantes; entre las energías vigorizantes encontramos características nutritivas, tonificantes, estimulantes, sedantes, reactivantes, modeladoras y reabsorbentes; entre las energías aromatizantes y saborizantes, encontramos aromas y sabores húmedos, secos, dulces, amargos, fétidos, cítricos, ácidos, excitantes, >narcotizantes, picantes, alergenéticos y salobres; entre las características sonorizantes, encontramos características armónicas, inarmónicas, continuas, intermitentes, agudas, graves, ascendentes, descendentes, neutros;  entre los colorantes, las características básicas de los siete colores del arco iris: rojo, anaranjado, verde, amarillo, azul, añil, violado y las gamas de tonalidades por combinaciones de las mismas; entre las características destructoras encontramos impactantes, corrosivas, quemantes, explosivas, dispersantes, diluyentes, fermentantes y hostigantes. De todos estos nombres que aquí citamos, por dar una idea, cumplen en la estructura fenomenológica de la existencia de las materias de la tierra, una función específica que las diferencia de las otras, pero que en conjunto constituyen el proceso creativo”.

Añade que las energías citadas: “Llegan a la tierra con lo que comúnmente reconocemos como la energía solar, la energía luminosa, que al penetrar en la estructura de nuestra atmósfera comienza a experimentar transformaciones ya de sus longitudes de ondas, de sus características de vibración y, en una primera etapa, nuestra atmósfera comienza a seleccionar las que necesita para su existencia, a semejanza de una gran célula y a rechazar las que son nocivas para sí mismo; simultáneamente no sólo selecciona, sino que contabiliza, entre comillas, por decir en términos, las proporciones de que lo debe absorber y lo que no debe absorber, ésta característica la cumplen determinadas etapas atmosféricas que en la ciencia se conocen por el nombre de su descubridor como los Anillos de Van Allen, estructuras cósmicas que tienen por finalidad justamente en primer lugar, desacelerar y en esas desaceleraciones transformar los estados energéticos, asimilar, transformar y canalizar hacia la estructura interior; en el permanente movimiento de acción centrípeta, encontramos nosotros que esta acción permanente de la energía va a crear, en una primera etapa, la estructura de la tierra, estructura completamente sólida en su conformación de reacción inicial, es decir, de gas, se solidifica, ésta solidificación al comenzar en su permanente rotar, al friccionar sus partículas unas con otras, producen un recalentamiento de sus estructuras y de este recalentamiento una evaporación, en ésta evaporación se encuentra, dentro de nuestros conceptos, la aparición del principio acuoso, o sea el origen del agua. Cuando nosotros queremos analizar esta idea de la energía en estados que en idioma de química sean más legibles, podemos partir comparativamente de lo siguiente: Cuando convergen las fuerzas desde un punto de choque funcional, si decimos que surgen dos energías de la naturaleza opuesta dual; este vocabulario de física debemos traducirlo en un vocabulario de química, surgen dos moléculas, un protón, un electrón o dicho de otra manera, una partícula de hidrógeno y una partícula de oxígeno, más acá tenemos hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y así sucesivamente Helio; va eslabonándose la cadena hasta de los elementos  químicos, sea cual sea la medida en que las partículas se asocian unas con otras, van dando origen a la cadena de los elementos químicos que ya en la química se conocen con nombres propios, pero que fenomenológicamente no son más que estados potenciales de sus partículas que se asocian según el número de sus protones, de sus electrones y de su neutrones, aquí vemos nosotros cómo esa fórmula de física universal se va constituyendo en elementos de química que van simultáneamente, en la estructura de la transformación energética universal, dando origen a la estructura de la materia terrestre. Esta materia terrestre de hecho tiene diversas características que se dicen que cada día pueden dar origen a nuevos estados, no solamente en el proceso natural, sino en el proceso artificial que el hombre utiliza y es capaz de combinar y seguir combinando los elementos, agregando o disminuyendo o buscando la forma de compatibilidad y amalgamiento de las estructuras energéticas. Pues bien, así creemos nosotros que se originó en primer lugar el estado sólido, posteriormente el estado acuoso y con la aparición del agua, se permite la aparición del carbono y con el carbono, el reino vegetal, con el reino vegetal, el reino animal y con el reino animal, el hombre”.

Para comprender el fenómeno de la transformación de la energía, nos dice: “Este fenómeno de la transformación de la energía luminosa en materia, se puede también comprender quizás con más claridad en el fenómeno conocido como la fotosíntesis. La fotosíntesis que se observa en la labor bioquímica de la planta consiste precisamente en esa habilidad que tiene la planta para transformar la energía solar en elementos químicos y si ustedes tienen interés en conocer algunos aspectos característicos de la fotosíntesis, quizás sea interesante mostrarles así a manera de ejemplo lo que es el fenómeno de la fotosíntesis, por ejemplo, tenemos seis moléculas de anhídrido carbono, más energía solar y tendremos igual cualquier estado químico, o especificando, tendremos una primera fórmula, más seis, con una acción puramente energética que se transforma en elementos químicos que ya sale el azúcar y del azúcar asociándose van eslabonándose las estructuras químicas hasta dar origen a todos los elementos que conforman la materia del planeta, de nuestras estructuras constitutivas y de todo cuanto existe. Este fenómeno de fotosíntesis, nos muestra con simpleza el complejísimo problema de la fenomenología de transformación de energías más veloces, en energías más lentas, la energía del sol que se convierte en energía física, realmente es curioso constatar como la sabiduría antigua en su simbolismo, intuía, percibía la realidad universal, todas las doctrinas religiosas, místicas de la antigüedad adoraban al sol como presencia divina, igual nosotros, no hay ninguna estructura química de nuestro planeta que no sea originaria del sol, transformándose en un estado acá”.

Concluyendo, indica que: “El sonido no es más que una energía que viene potencialmente del sol para densificarse en diversos grados hacia nuestra capacidad de percepción. Los colores igual, todos provienen del sol. No hay nada en nosotros que no provenga, constitutiva, fenomenológicamente del sol, de ahí que intuitivamente estos hombres estaban en lo cierto cuando veneraban la imagen del sol, quizás no como hoy creemos, porque eran fetichistas de venerar una imagen, no, es que ellos en esa imagen simbolizaban toda la fenomenología intuida de la naturaleza universal. Todo cuanto se manifieste en nuestras mentes, no es más que una diferente frecuencia de una misma energía en diversos estados. Acá vemos nosotros materia, si penetramos en ella vemos energía, y si penetramos en esa energía vamos llegando a las características de las distintas vibraciones y a través de las características de las distintas vibraciones trascenderemos a niveles de frecuencias más sutiles hasta poder integrar nuestro concepto a una idea más amplia. La luz del sol no solamente son todos los estados químicos, todas las leyes físicas, todas las estructuras existenciales, sino que es por sobre todas las cosas energía dinámica, que con su dinamismo va reaccionando, transformando permanentemente todo cuanto existe”.

>Como se puede apreciar, Cedeño esboza un novísima teoría sobre el origen de la materia que, si tenemos en cuenta los descubrimientos científicos de Karch y Randall32], quienes modelaron cómo se habría organizado el Universo en los primeros momentos y cómo se expandía y se diluía, podemos inferir que la Teoría Septriónica tiende a ser confirmada, máxime si se sostiene que el modelo evolucionó espontáneamente y encontraron que las Branas[33] se diluían, mostrando las que sobrevivían entre tres y siete dimensiones. Los físicos creen que nuestro Universo comenzó formando estas Branas según se expandía, lo que ha sido denominado “Principio de Relajación”, que es un principio de selección por el cual el Universo “elige” naturalmente entre el vacío y la configuración de formas en el mayor número posible.

Otro hecho que también podría servir para consolidar la Teoría Septriónica, es el descubrimiento relacionado con las partículas subatómicas denominadas neutrinos, por parte de los científicos del CERN, las cuales al moverse 60 nanosegundos más rápidos que la luz, estarían confirmando la teoría, así como la modificación de las reglas fundamentales de la Física.

>Para Singh[34], una teoría científica genuina tiene que hacer una predicción sobre el universo que pueda ser observada o medida. Si el resultado de un experimento u observación concuerda con la predicción teórica, es una buena razón para que la teoría sea aceptada e incorporada a un esquema científico mayor. En ese sentido, la Teoría del Origen de la Materia, formulada por el místico peruano Claudio Cedeño, luego de los estudios que sobre el particular se formulen, deberá ser aceptada como un aporte al conocimiento científico de la humanidad.

(*)SANTIAGO GRAU LEON, abogado, con estudios de Doctorado en Derecho y Maestría en Gestión Municipal y Desarrollo Local. Asesor Legal de la Subgerencia de Gestión Ambiental de la Municipalidad Metropolitana de Lima.



[1] Cromer, Alan (1996) Física para las Ciencias de la vida, Reverte Ediciones S.A. México, pág. 485-490.

[2] Albert Einstein (1879-1955) físico de origen alemán, nacionalizado posteriormente suizo y norteamericano, autor de la Teoría de la Relatividad y premio Nobel de Física en 1921.

[3] Max Planck (1858-1947) fue un físico alemán, considerado como el fundador de la Teoría Cuántica y Premio Nobel de Física en 1918.

[4] La palabra mito proviene de la voz griega “mythos” que puede traducirse como historia y también como palabra, en el sentido que tiene en la expresión “la última palabra”.

[5] Singh, Simón (2004) Big Bang, Ediciones de Intervención Cultural/Biblioteca Buridán, España, pág. 13-18.

[6] Nicolás Copérnico (1473-1543), científico polaco-prusiano, estudió Derecho, Medicina, Griego y Filosofía. Su libro “De las revoluciones de las esferas celestes”, es concebido como el punto inicial o fundador de la astronomía moderna.

[7] Martín Lutero (1483-1546), teólogo, fraile católico agustino recolecto, reformador religioso alemán.

[8] George Joachim (1514-1574) más conocido como “Rheticus”, fue un matemático, astrónomo, teólogo y cartógrafo austriaco, que contribuyo a la expansión del pensamiento copernicano.

[9] El calificativo de Big Bang, fue creación del astrónomo británico Fred Hoyle (1915-2001) quien la utilizó para mofarse del modelo.

[10] George Lemaitre (1894-1966), propuso la idea de que el universo se originó en la explosión de un “átomo primigenio o huevo cósmico” o Ylem.

[11] Auping Brich, John (2009) El Origen y la Evolución del Universo, Universidad Iberoamericana Ciudad de México, pág. 490.

[12] Teoría formulada por Albert Einstein, que incluye dos teorías: Relatividad Especial (1905) y Relatividad General (1915), que pretendía resolver la incompatibilidad entre la mecánica newtoniana y el electromagnetismo.

[13] La Vía Láctea es una galaxia espiral en donde se encuentra el Sistema Solar. Se calcula que tiene entre 200 y 400 mil millones de estrellas.

[14] George Gamow (1894-1968), fue un físico y astrónomo ucraniano que trabajó en diversos temas, incluyendo el núcleo atómico, la formación estelar, núcleo-síntesis estelar, núcleo-cosmogénesis y el Código Genético.

[15] Alfven, Hannes (1908-1995), físico sueco, autor de Electrodinámica Cósmica, Origen del Sistema Solar, Mundos-Anti-mundos y Principios de Cósmica. Fue premio Nobel de Física en 1970.

[16] El CERN, fundado en 1954 por 12 países europeos, es el mayor laboratorio de investigación en física de partículas a nivel mundial. Entre sus científicos tiene a los Premios Nobel de Física de los años 1984 y 1992.

[17] El Hadrón es un tipo de partícula subatómica compuesta por quarks y que se caracteriza por una interacción fuerte.

[18] Diccionario de la Lengua Española (2001) Vigésima Segunda Edición, Real Academia Española, pág. 1070: Los neutrinos son partículas eléctricamente neutras, cuya masa es inapreciable.

[19] DRAE: Un nanosegundo es un millón de veces más breve que una milésima de segundo.

[20] Carreira Vérez, Manuel (2001) Metafísica de la Materia, Universidad Pontificia Comillas, Madrid, España, pág. 18-19.

[21] Cedeño Araujo, Claudio Javier (1936-2011), místico, filósofo y misionero peruano, nacido en la ciudad de Iquitos, cuyo nombre espiritual es Shikry Gama. Es autor de la Doctrina Septriónica, que se sustenta en las revelaciones hechas por Lo Dios (Eón de Inteligencia Eterna). La doctrina muestra una nueva cosmovisión de la naturaleza de Lo Dios y de sus Leyes Universales.

[22] DRAE: Sensorialidad: Perteneciente o relativo a la sensibilidad.

[23] Shikry Gama (2008) Credeón, Principios Cósmicos, pág. 5.

[24] Ob. cit.  Los Universos y la Vida, pág. 10.

[25] Ob. cit. Lo Dios como Eón de Inteligencia Eterna, pág. 4: Eón es la esencia suprema de la diversidad de inteligencias presentes en todo cuanto existe. Todo los que existe funcionalmente es y todo lo que es contiene. Eón es funcionalmente la Eterna Creación y constitucionalmente es la Energía y la Materia del Universo. Eón es funcionalmente el principio sin fin y constitucionalmente es el fin sin principio.

[26] Ob. cit. Principios Cósmicos, pág. 6: Ley de Transformación Constante: La conformación de fuerzas convergentes y divergentes, que inciden sobre sí mismas, originan otras fuerza de dualismo funcional constructoras y destructoras que, en complejo mecanismo expansivos de existencia, construyen en la destrucción y destruyen en la construcción por reabsorción  de sus energía. Todo se transforma. Nada se destruye.

[27] Ob. cit. Principios Cósmicos, pág. 6: Ley de Transmutación: El encuentro de energías convergentes en un punto de incidencia produce reacciones de fisión nuclear, originando nuevos estados de materia.

[28] Ob. cit. Credeón, Principios Cósmicos, pág. 5.

[29] DRAE: seguir viviendo a pesar del tiempo o de las dificultades.

[30] DRAE: que se mueve hacía el centro o atrae hacía él.

[31] DRAE: que se aleja del centro o tiende a alejar de él.

[32] Andreas Karch, de la Universidad de Washington, y Lisa Randall, de la Universidad de Harvard, son dos físicos que han elaborado un modelo teórico que sostiene que el universo tendría 3 dimensiones espaciales visibles y 6 ocultas.

[33] Branas, membranas multidimensionales características de un momento cósmico, que han sido consideradas como objetos en la Teoría M, que es una proposición de una Teoría Universal que unifica la Teoría de las Supercuerdas.

[34]Singh, Simon, Ob. cit, pág. 41-42.